Los invictos Mexicas (6-0) se preparan para enfrentar a los Dinos (2-4) en un duelo de sangre, honor y fuego.
Por Omar Ureña
Los Mexicas se mantienen invictos, envueltos en carmesí, con sus cascos de obsidiana brillando bajo el cielo humeante. Los guerreros de Tepepan, guiados por el coach Félix Buendía, no son solo un equipo: son una procesión de espíritus ancestrales que renacen en la cancha prehispánica del juego de pelota, marchando hacia la llama sagrada de la gloria de la postemporada. Su camino ahora serpentea hacia una batalla: una prueba de fuego contra los maltrechos, pero aún con vida, Dinos de Saltillo.

La semana pasada, las deidades de la tormenta y el viento de Ehécatl gritaron mientras el trueno estallaba sobre Tenochtitlán. Los Mexicas, anfitriones de los Osos de Monterrey, entraron al Tlachco sin su líder espiritual, Mike Patiño (12), dejando a Marco Durán (6) para enfrentar la furia. Los Osos atacaron como un viento del norte, y Durán, consumido por el caos, cayó con fuego ardiendo en su tendón de Aquiles. El campo de batalla lo reclamó, y el espejo de Tezcatlipoca se quebró.
Pero en el segundo cuarto, las puertas de obsidiana se abrieron, y del humo emergió Jiya Wright (#11), un guerrero recién llegado, agudizado por las peleas sureñas con los Warhawks de Louisiana Monroe. Su armadura rojo rubí reflejó la luz del incienso al pisar el campo.
Los pases iniciales de Wright se dispersaron como maíz arrastrado por el viento, pero los Caballeros Águila cargaron hacia adelante. El corredor Tim Whitfield (#44) respondió a los tambores, cargando con la velocidad de una flecha y la determinación de un águila: 15 acarreos para 46 yardas de contundencia. La defensa aulló. José Alberto Madriz (#91), con la fuerza de un guardián del templo, aplastó a Shelton Eppler, de los Osos, contra el suelo. El marcador quedaba 3-3. Tenso. Ceremonial.
Y entonces llegó el fuego divino.
Con gracia poética, los colibríes revolotearon sobre el estadio. Los receptores saltaron, envueltos en el rojo de la guerra, atrapando misiles en el aire como lanzas con punta de obsidiana. Quetzalcóatl se elevó sobre los hombros de Ehécatl y los Mexicas se movieron; y atacaron con coraje.
Pierre D’Angelo Williams (#84) atrapó un balón como un sacerdote agarrando un corazón, aterrizando en la línea de la yarda 2. Entonces llegó el momento de Wright. Lanzándose hacia la izquierda como un guerrero de jade hacia el inframundo, cruzó hacia el Aztlán. El marcador final fue Mexicas 16, Osos 3. El Tlachco tembló.

La defensiva de los Mexicas es intimidante. El veloz Colby Campbell (#4), un linebacker con plumas de quetzal verde, ha arrasado en el campo esta temporada: 59 tacleadas y 6 capturas come pasto. A su lado, Brayden Utley (30 tacleadas, 4 capturas), el #92 César Durán (19 tacleadas, 6 capturas) y el implacable José Alberto Madriz (18 tacleadas, 5 capturas) mantendrán con deseos de ganar a la defensiva de la Sangre Mexica en Saltillo. El novato Brett Reyes, de los Pumas CU, cuenta con 15 tacleadas cruciales.
Ahora, en el horizonte de Coahuila, se vislumbran los Dinos.
Los guerreros de Saltillo llegan heridos, desesperados. Con un récord de 2-4, una derrota los arrojaría al abismo. Su única esperanza es destrozar a los Mexicas en casa, una hazaña nada fácil. Los Mexicas sólo han permitido 46 puntos en toda la temporada. Los Dinos han permitido 157.
Estadísticamente, el choque es claro. Dinos: 1,807 yardas totales, 1,225 por aire. Mexicas: 1,932 yardas, 857 de ellas terrestres. La ofensiva fluye como lava con Tim Whitfield (193 acarreos, 514 yardas, 3 touchdowns) y Jaime García con 90 yardas más.
Pero la batalla va más allá de los números. Es una guerra de mitos, de voluntades.
El QB Trevone Boykin lidera la ofensiva de los Dinos: 1,064 yardas, 11 touchdowns, pero 6 intercepciones que hablan de una concentración destrozada. Su arsenal incluye al receptor abierto Corintheus Edmonds (292 yardas, 1 touchdown) y Chance Bell (440 yardas terrestres), pero la verdadera amenaza podría ser el despertar de Julio Covarrubias, quien anotó con una sola mano contra los Gallos Negros como un guerrero regio rompiendo cadenas.
La defensa de los Dinos es porosa. Su línea se derrumba, su secundaria tropieza. Fueron desmantelados en Querétaro por J.J. Hopp y devorados por los ataques aéreos. Trajon Michael Anthony (30 tacleadas), Jadarius Ceasar (27 tacleadas, 3 capturas) y Aaron Ramseur (47 tacleadas, 1 captura) deben invocar la tormenta de Tláloc para resistir lo que se avecina.

Porque lo que se avecina es una tormenta roja.
Jiya Wright, afilado como un macuahuitl, ahora lidera a los Mexicas. Su debut: 16 completos de 23 pases lanzados, 129 yardas. No se inmutará. Ha vencido a Appalachian State, Texas A & M y Army; conoce la guerra.
Con su ex compañero de equipo en Louisiana Monroe, Jeremiah “Boogie” Knight (30 recepciones, 360 yardas, 1 TD) y con sangre en los ojos, los Mexicas se preparan para defender su territorio, su sueño, sus deidades.
Es ahora o nunca. Los Dinos luchan por sobrevivir. Los Mexicas marchan hacia su destino. Y así, los tambores retumban una vez más. Las espadas de obsidiana se desenvainan. El corazón de la LFA late en Tepepan y estallará este domingo en Saltillo.